Egipto no lo podríamos comprender sin estudiar la cultura faraónica, como cultura y legado de la humanidad. Mi estudio hacía este imperio, no obedece a fines arqueológicos, sino a fines teológicos. Es este lugar donde podemos gracias a los descubrimientos más recientes y a la traducción papiros, y documentos, entender el desarrollo de la religión en nuestra sociedad actual. Gracias a su enorme poder como imperio, fue un crisol de conocimientos de culturas anteriores y un referente para las culturas posteriores.
Por desgracia, la historia oficial esta descatalogada con respecto a los nuevos descubrimientos y los nuevos estudios sobre esta cultura. Entendiendo que esta cultura comienza con el Imperio Antiguo, entre el 2.700 al 2.200. integradas por la II, IV, V y VI dinastía. Surgen los faraones como figuras, emblemáticas y un imperio centralizado que abarca desde Nubia al Sinaí. El faraón Dyeser (Zoser) es uno de los más destacados. Traslada la capital a Menfis. Junto a él, el arquitecto más famoso de todos los tiempos, Imhotep. Las más importantes pirámides como la de de Giza son atribuidas a esta época. Poseían un gran conocimiento astrológico, astronómico, médico y científico.
Más adelante tanto en las épocas del impero medio y el imperio nuevo se desarrollo la cultura del imperio. La ultima dinastía fue derrocada por los Persas en el 341 Ac. y liberada por Alejandro Magno, quien daría un nuevo impulso reconstruyendo muchos de los antiguos templos y devolviéndole el esplendor. Tras lo cual fue incorporado como parte del Imperio Oriental, imperio Bizantino.