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Shi De Yang

 

El Maestro Shi De Yang es uno de los jefes instructores de Shaolin. Le conocí en el año 1990, cuando yo formaba parte de la delegación Inglesa liderada por el maestro Derek Fearson. Por aquel entonces, nos ofrecieron una recepción privada, en la que la buena charla, la conversación relajada, el té y la demostración de Kung-Fu Shaolin que nos ofrecieron, me hicieron cambiar la visión que yo tenía, de lo que era Shaolin.

Al igual que muchos de los monjes de Shaolin, Shi De Yang dirige su propia escuela privada de Kung-Fu Shaolin, fuera del Monasterio.

Por casualidades del destino, mi primer maestro en la escuela oficial de Shaolin, donde nos alojábamos y entrenábamos, era “Shi De Jun”, hermano de generación de Shi De Yang. Eso quería decir que fueron entrenados juntos desde jóvenes, con los mismos maestros y estilo.

Una característica del Kung-Fu Shaolin, y en general de todo el Kung-Fu de China, es que los distintos maestros no poseen un conocimiento pleno del estilo, sino una parte del mismo. Ésta, es la trasmitida por sus maestros, quienes tampoco poseían el todo, sino una sección, una especialización, una manera y personalidad propia marcada por su maestro directo.

Yo era una excepción. Yo era recibido por muchos de los grandes, de los viejos, de los jóvenes campeones, teniendo una visión global del estilo de Shaolin, que quizás muchos de los maestros chinos no tienen al día de hoy. Ellos llegaron a Shaolin como alumnos, yo llegue como maestro, formado en varias disciplinas marciales, Karate, Taekwondo y Kung-Fu, por lo que siempre vi en sus caras el gesto de extrañeza por mi entendimiento sobre muchas de las tácticas que ellos pensaban eran prohibidas o secretas, pero que se habían filtrado al mundo de Korea, o Japón y que yo conocía por otras fuentes de trabajo.

Mi centro siempre sería la escuela oficial de Shaolin, mi residencia permanente, situada a 500 metros del monasterio Shaolin. Durante ese tiempo, y a pesar de tener grandes maestros que se hacían cargo de mi adiestramiento, como parte de mi proyecto de investigar todo lo relacionado con el mundo de Shaolin, decidí visitar la escuela de Shi De Yang en 1998.  Me recibió con los brazos abiertos y dedicó entrenamiento personalizado. Sin instructores ni traductores, hablando de maestro a maestro, con total franqueza.

Mi solicitud hacia él, como siempre, fue la de no aprender el nuevo sistema moderno, sino el de aprender sobre las formas más antiguas, las que ya nadie quiere aprender. En mi proyecto faltaba poder observar la manera en que el Kung-Fu había sido rescatado por muchos maestros monjes como el “Abad Shi Xu Si” y otros maestros laicos como “Lian Yiquan” y “Zhang GuanJun” y de como posteriormente había sido adaptado por las jóvenes generaciones, como Shi De Yang y Shi De Jun.  Por lo que en realidad no necesitaba aprender nuevos “Tao Lu”, sino ver su capacidad y su conocimiento. Una oportunidad de ver, como observador e investigador en un laboratorio científico, la verdadera actualidad del futuro de Shaolin.  Al igual que muchos maestros que dirigen escuelas privadas, él tenía que adaptarse a las nuevas formas impuestas por Beijing, adaptarse a las nuevas tendencias que los alumnos de sus escuelas le exigían. Ser campeones nacionales de Wushu en cualquier categoría, formas, armas, combate, etc.

Tuve la oportunidad de estar con él, en el monasterio Shaolin, en su escuela privada, en las competiciones Internacionales de Wushu Shaolin de “Zhengzhou”. Me encargué de arreglar sus pasaportes en Beijing para su visita a España. Trabajé con él, codo con codo, recorriendo televisiones y salas de prensa. Me encargué de su seguridad personal en España. Trabajamos juntos en la revista Budo Internacional, donde le presenté en persona a su director Alfredo Tucci. Invité a Shi De Yang a visitar mi monasterio budista Shaolin español “Océano de la Tranquilidad”, donde tuvo la oportunidad de ver el desarrollo de nuestro monasterio.Tuvo la oportunidad de presenciar una demostración de tiro con arco y ceremonia de té, que nuestro monasterio le ofreció y yo realicé personalmente, para él.

Habiéndole conocido en la recepción que el monasterio shaolin hizo para mi en China, años atrás. Esta vez el destino quiso que los papeles se invirtieran y que en éste nuestro último encuentro, fuera yo quien lo recibiera en mi templo de Bilbao / España ofreciéndole una recepción en el Monasterio Shaolin Español. Yo superándole en edad, me convertía en el anfitrión del joven maestro. Espero como Abad, haber mostrado la misma cortesía y corrección que él me mostró a mi.