LAS ANTERIORES DEMOSTRACIONES
25 Personas testigos en el ejercicio de las flechas lanzadas a Oscuras, en Berlín.
35 Personas testigos en el caso de Samia en Berlín.
45 Personas testigos en el caso de dejar en Shock al Maestro José M. Álvarez, en Bilbao.
Miles de Personas testigos directos de tocar un hierro al Rojo con la lengua. Caminar sobre las Brasas o tocar y aplastar las brasas con las manos. De, con los ojos vendados, moverse en una habitación alcanzando objetivos de los que el maestro desconoce su posición. Mediante el programa de televisión Nacional El Arca Perdida de Antena 3 Televisión. Unas 30 personas testigos directos en el momento de la grabación.
20 Testigos en el momento de la aparición de un Halo en una “Extraña Foto”.
80 Testigos en el lanzamiento de tres flechas a oscuras y sin mirar la diana, en Bilbao.
100 Testigos ahora viendo cómo se rompe una botella de vidrio mediante tres distintos golpes. Punta de los dedos, Palma de la mano, y lado de los dedos.
Un Notario aportando una botella dentro de la demostración.
UN ACONTECIMIENTO HISTÓRICO
Ha sido un gesto, y quiero agradecer a todos los que así lo quisieron hacer, firmar un acta que refleja lo ocurrido, elevando su presencia a algo más que una simple INVITACIÓN. Así al salir de la demostración más de 80 personas han reflejado en un acta que refleja los hechos, con su nombre, DNI y firma. Con lo cual habéis convertido el hecho en algo que quedará documentado para el futuro, para la historia.
Habéis querido participar en la historia. En aquellos que dentro de unos años, o siglos quieran investigar lo ocurrido aquel Noviembre del 2008, y tengan datos, descripciones, fotos, cámaras de vídeo, testigos, firmas de personas reales, y con oficiales notariales reales. Evitando así en estudios posteriores las dudas de si hubo o no hubo testigos, de que se exagere el número de los mismos. De que se tengan distintas versiones, contradictorias u oscuras.
Es un acontecimiento histórico que un maestro de Tai Chi, Chi Kung y Budismo Chan haya conseguido realizar un tipo de rompimiento considerado imposible desde todos los puntos de vista. Tres golpes magistrales que jamás se han dado por ninguno de los máximos expertos en el Chi Kung o las artes Marciales. Tanto en El legendario Monasterio Shaolin, tanto en El legendario Japón, en el Mundo del Tai Chi o en el mundo del Chi Kung, o en el mundo de la brutalidad de las artes marciales tradicionales o las modernas.
DISEÑAR LA DEMOSTRACIÓN. HORAS DE MIMO Y CUIDADO.
Ha sido un acierto poner todas las precauciones para garantizar que todo el mundo que quisiera pudiera ver a un metro que se estaba haciendo. Cuando pensé en cómo hacerlo, pensé en cómo me gustaría que si yo fuera público pudiera tener el máximo de visión, el máximo de cercanía y las máximas garantías de lo que estoy viendo no es una puesta en escena de un espectáculo de David Copperfield.
Lo que no sabe todo el mundo es que durante toda la tarde mis alumnos encargados de la preparación de toda la sala, cámaras, vídeo, etc., tuvieron acceso a la sala durante el día de ayer y toda aquella tarde. Pudiendo comprobar las botellas al encontrarse libremente en toda la zona.
Tuve la idea de poner a un testigo directo sentado a un metro del grupo de botellas que usaría para la demostración. Cada vez que tuviera que acercarme a coger una para usarla en la demostración tendría que pasar por delante de sus ojos a menos de cincuenta centímetros de la botella que por azar tomé.
Tuve la idea de sacar a una alumna, en este caso a una mujer, quien sujetaría con su propia mano la última botella a romper. Una persona sujetando con sus propias manos sintiendo en su propia piel, en su propio cuerpo, la explosión del golpe.
Todo ello delante de todo el mundo, cercano, siempre comprobando segundos después de lo roto, la comprobación de lo realizado. Encargándose alguno de los asistentes de mostrar casi uno por uno los objetos rotos, los cascotes, las botellas o lo que queda de ellas.
Tuve también la idea de poner vasos de plástico al alcance de todos, repartidos por la sala, y de servir en todo momento de cada una de las botellas que se usaban para realizar los golpes, y de esa manera poder demostrar que no ha habido ninguna manipulación en el líquido interior, cambiando el que habitualmente hay en una botella por otro con algún tipo de líquido provisto de alguna sustancia alterada químicamente, para conseguir algún tipo de resultado que ayude en el rompimiento.
Creo que la claridad ha sido impecable.
Maestro Juan Carlos Aguilar (Huang C. Aguilar)
Abad del Monasterio Budista Océano de la Tranquilidad