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En las cascadas

En el siglo XVI, cuando conquistadores españoles al mando de Alvar Núñez  llegaron a esos parajes a mediados de enero de 1542, dijo al toparse navegando por el río Iguazú, ¡Oh Dios mío! una frase celebre que nos dice mucho. La pregunta que yo hago es que dirían las culturas Inca y las anteriores que habitaban este lugar. Por desgracia no tenemos datos de ello, solo una hermosa leyenda sobre una princesa y un príncipe condenados a verse y no tocarse convertidos en agua y en vegetación.

Lo que yo he sentido al ver, entrenar, dormir, comer, respirar, vivir y sentir este lugar no es posible acotarlo ni siquiera con el concepto Dios. Es tanta la fuerza, de este lugar, tanta la belleza, tanta la espectacularidad, que al llegar aquí tan sólo se hizo en mi, el silencio.Como Budista, el lugar más ruinoso, desatendido o sucio es colocado al mismo nivel en mi interior que el lugar más adornado por la naturaleza o por la mano del hombre. Si bien es cierto que el orden  y la simplicidad, la búsqueda del equilibrio, la claridad, la simpleza de trazo, es el lugar al que aspira mi mente y es el motor del desarrollo del Arte Zen/Chan. Pues bien, al contemplar este lugar es la primera vez que creo estar admirando la perfección del Arte Zen/Chan esculpido por la Naturaleza.

Para ello, he viajado 10.000 kilómetros. Para poder detenerme durante casi una semana y poder dedicarme a la meditación, trabajando conmigo mismo, entrenar, dormir, comer, respirar, vivir y avanzar en mi camino interior El budismo ya no esta en la India, ni en China ni en Japón, donde ya tan solo quedan los esqueletos, los edificios vacíos de la auténtica verdad, yo espero enseñar que en la nueva escuela Budista desarrollada en Océano de la Tranquilidad, se regrese a la línea de la verdad a la línea del Punto final. El comienzo de la verdad.

Donde los demás solo ven un lugar para hacer turismo y decir que han estado allí, yo veo un lugar para permanecer, para detenerse. Para reflexionar no con lo que veo, sino con lo que siento. Para admirar no la grandeza del agua, sino para admirar la grandeza del poder interior del ser humano. No para sacar una foto panorámica, sino para intentar como artista, sacar una foto ideal que refleje la naturaleza del Zen/Chan puro. Tras muchos años de pintar, esculpir y diseñar según las normas de Budismo, espero haber contribuido con mis fotos, a mostrar lo que he estado buscando, lo que es el Chi Kung y lo que es la meditación.

Según mi entendimiento contrario a todos los demás maestros, la meditación pura se alcanza cuando se fusionan de manera mística la calma interior y de inmensidad de la fuerza universal. La búsqueda de ambos estados es algo que convierte a mi budismo en algo único. Algo propio solo de la escuela Budista que planteo como nueva en el mundo. La escuela Budista que llamo de la línea de la verdad o del Punto final. Esto es lo que he venido a buscar en este lugar. La cimentación de una nueva escuela de Budismo en el mundo. Es lo que al final he llegado  a amar, a armonizar, a ver y a poder enseñar.